Niebla y árboles
Ayer, como hoy hay una niebla espesa, que no te deja distinguir nada a tres pasos en cualquier dirección.La encuentro divertida, es maravilloso pasear por la noche, con el(/la/los) perro(/a/os) a 10 metros de distancia, husmeando, y buscando una pelota imaginaria, mientras yo sonrio al ver que Siro no la encuentra y Gala se queda a mi lado, conocedora de que la verdadera está en el bolsillo.
La niebla transmite, aparte de frío, tranquilidad. Y más si estás en un pueblo... Sales a la calle, llegas al campo, y paseas, sin prisas, sin ganas de volver, pensando en mil y una cosas, o dejando volar tu imaginación.
Eres el dueño del mundo en esos instantes, nada rompe tu paz interior.
Anoche no pude salir a pasear, y sólo pude quedarme en la terraza mirando como la niebla se iba apoderando de las casas de enfrente, como la luz de las farolas iban atenuándose, y como los árboles de los alrededores iban escapándose a, quien sabe, ¿una reunión en el bosque? No pude ver la luna, pero sabía que estaba allí contemplando con catalejo, como todo quedaba en silencio, como todo se dormía, y velando por los sueños de aquellos que no saben.
Hoy, ya en la ciudad, dudo mucho que la niebla siga hasta esta noche, no habrá paseos largos con los perros, no habrá viaje imaginario, y la luna no será más que un satélite, pero, cuando vuelva la niebla, estaré allí, esperándola, dejando que guie mis pasos por la imaginación.
Domingo, 01 de Febrero de 2004 13:00 #.

