Sombras chinescas
Yuri era un especialista en jugar con las sombras. Desde siempre había sido un chico inquieto , y sus ansias de conocer otras culturas lo había llevado hasta la lejana China, en donde le habían enseñado a fabricar sus propias marionetas de papel, engancharles los distintos hilos, y mover sus propias manos, para crear historias.Sus amigos y familiares habían apoyado sus ganas de aventura, y sus deseos de aprender más cosas, fuera de su propia ciudad y hasta país.
Cuando regresó de su viaje, llamó a sus amigos y les dedicó una representación. En la cartulina, había dibujado un par de manos formando una paloma, y unas palabras de explicación:
Las sombras chinescas son siluetas proyectadas sobre un fondo de tela blanco. Es el juego de sombras que podemos hacer con las manos, con cartón o otros materiales, sobre una superficie que sirva como pantalla.
Cuando llegaron, y tras ver las fotos, y comentar las anécdotas del último viaje, los colocó delante de una pequeña pantalla, de color blanco, Yuri se puso detrás de la misma, y comenzó, con ayuda de un perrito de papel, a manejar las sombras, entre la luz y la pantalla.
Había creado unas figuras planas, que, hábilmente manipuladas por el titiritero, adquirían vida propia frente al lienzo blanco, gracias al movimiento y a la luz de los focos. Pero mayor fue la sorpresa de todos, cuando Yuri les dijo que había creado un pequeño teatro con dos personas más en China, y que pensaban dedicarse a recorrer el mundo con él.
Querían actuar como los payasos sin fronteras, o demás cooperantes, que realizando lo que más les gustaba, se consideraban pagados con una sonrisa.
Los amigos de Yuri le dijeron que estaba loco, que hablar (y representar) espectáculos de sombras chinescas en esta época en la que la gente pasaba sus horas muertas delante del televisor o del ordenador, era como pasar por un túnel del tiempo. Pero Yuri, siguiendo sus sueños les contestó que precisamente ahora, en la época en la que la imaginación comenzaba a desaparecer, se difuminaba entre gritos y sin sentidos, era necesaria volver a las raíces, y hacer renacer la magia para vivir alegrías, iras y tristezas.
Ni la claridad, ni la oscuridad a mi me sirven aquí
viven pájaros, perros, animales, hombres, formas de vida
y el niño de cobre se acerca, acecha
sombras chinescas hablan de mi aburrimiento
nada que hacer,
crecer la magia del carácter de la figura
mi mano y mi imaginación dicen donde yo voy
hoy quiero hacer sombras chinescas para mi pensamiento
pasiva es mi alerta yo no quiero ser más fuerte
entra al mundo de las sombras chinescas
y como la paz, el deseo de libertad.
Lunes, 10 de Enero de 2005 10:30 #.

