¿ Ayudando a ?
Ana tenía seis años y quería tener un reloj de pulsera. Cuando se lo regalaron por fin, en Navidad, estaba impaciente por enseñárselo a su mejor amigo, Raúl. La madre de Ana le dio permiso, y cuando su hija salió de casa le hizo esta advertencia:-Ana, ahora llevas tu reloj nuevo, y sabes leer la hora. De aquí a casa de Raúl llegas andando en dos minutos; así que no tienes excusa para llegar tarde a casa. Vuelve antes de las seis para merendar.
-Sí, mamá -dijo Ana mientras salía corriendo por la puerta.
Dieron las seis, y ni rastro de Ana. A las seis y cuarto no había aparecido todavía, y su madre se irritó. A las seis y media seguía sin aparecer, y se enfadó. A las siete menos diez, el enfado se convirtió en miedo. Cuando se disponía a salir para buscar a su hija, se abrió despacio la puerta de la calle. Ana entró en silencio.
-Ay, Ana! -le riñó su madre-. Cómo has podido ser tan desconsiderada?¿No sabías que yo me iba a preocupar?¿Dónde te has metido?
-He estado ayudando a Raúl... -empezó a decir Ana.
-Ayudando a Raúl?, ¿a qué? -le gritó su madre.
La pequeña empezó a explicarse otra vez:
-A Raúl le han regalado una bicicleta nueva por Navidad, pero se cayó de la acera y se rompió y...
-Ay Ana! -le interrumpió su madre-, qué sabe de arreglar bicicletas una niña de seis años?
Esta vez fue Ana quien interrumpió a su madre.
-No mamá. No quise ayudarle a arreglarla. Me senté a su lado y le ayudé a llorar...
P.s: es un texto que me ha llegado por e-mail, desconozco el autor.
Viernes, 14 de Enero de 2005 10:04 #.

